"El maestro de esgrima" se desarrolla en el Madrid de la segunda mitad de los sesenta del siglo XIX, en vísperas de ‘La Gloriosa’, mientras “don Juan Prim anudaba lazos de conspiración a orillas del Támesis” y el reinado de Isabel II pendía de un hilo. En aquel Madrid convulso, Jaime Astarloa, maestro de esgrima cincuentón, atisba ya la vejez, sobrevive dando clases a señoritos y persigue la quintaesencia de su oficio: la ‘estocada perfecta’. Como corresponde a un revertiano Odiseo ‘cansado’, el arte del que es devoto se encuentra en declive. “La pistola es de más fácil manejo y no requiere una disciplina tan rigurosa (…) la esgrima se ha convertido en un pasatiempo frívolo”
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